RUMBO Y FE HACIA EL ARREBOL – MARÍA BELÉN MORÁN LLEDO

Por MARÍA BELÉN MORÁN LLEDO

Catalogada como una de las palabras más bellas del idioma castellano, arrebol, ese fenómeno natural que tiñe el cielo de un cariz rojizo o anaranjado y a la vez es mi color predilecto desde pequeña. El cielo sangra justo antes de rendirse.
A ese instante lo llaman arrebol, y desde niña supe que no era solo un color, sino una promesa: incluso cuando el sol cae, algo insiste en volver a levantarse.
Describe los lindos tonos del crepúsculo, en ese preciso instante al atardecer cuando ya no se puede frenar la caída del sol y esta es imparable, solo te queda rendirte a esa inefable esperanza de que al día siguiente volverá a alzarse y tendrás una nueva oportunidad de volver a agarrar el boli con alevosía y reescribir tu historia con esa ansia intrínseca y la ambición de que todo saldrá bien. A su vez cuando observo esa fuerza y portento del firmamento en su momento más mágico me abruma la certeza de que está bendecido por belleza y rabia. Es como si se tiñera de sangre y rebosara a su vez de una hermosura, ferocidad y gracia inaudita, en definitiva me recuerda el verso que canta Lana en su canción titulada “Ultraviolence”.
Siempre estuve atada a las alturas, surcándolas desde chiquita con mi alma de aviadora, algo que siempre me inspiró inexplicablemente y eje principal en mi vida. Como hablaba con mi amado águila, el que fielmente recordaré ya que tiene un huequito en mi cora porque me agasajó con el piropo más sorprendente y poético jamás escuchado en una habitación en un hotel de una ciudad Andina cuyo nombre no quiero acordarme, del concepto rumbo y fe que os explicaré a continuación. Algo tan ambiguo y paradójico como el mix que sucede en encontrar unidas esas dos palabras, para nosotros, la fe cristiana y el mantener el rumbo, algo tan sumamente perteneciente a la jerga de la aviación. Porque mantener el rumbo allá arriba es algo primordial y básico, tal como el deber de respirar, cuando se trata de tormentas, como cuando se refiere algún “witty person” a ellas como máquinas de coser. Se trata de mantener la dirección a través de ellas, de tal forma que si lo mantienes eventualmente saldrás y si no te quedarás atrapado dando vueltas dentro de ella entonces jamás conseguirías liberarte. Esto aplica metafóricamente a los problemas de la vida, algunos parecen más insalvables que otros, porque la otra parte es la dificultad a veces de mantener la fe, con toda la grandeza que representa, se cuela en todos los rincones de tus entrañas. Y creer en ti en lo que haces, hay que pretender que salga tu arrabiata y tu mayor pasión de dentro tu mayor motor, el lugar de tu ser en el que reside tu mayor coraje, tu mayor consuelo brotará de ti, aunque a veces cueste tantísimo encontarlo para rescatarte. No te entretengas en el inhóspito lugar de la culpa, autoexigencia, no perdonarte a ti mismo y ser tu peor enemigo, es un terreno poco fértil y peligroso. El prodigio de esta almagama de colores, esta obra pictórica anaranjada rojiza y sangrante, cuando entró en escena , cuando fui consciente del, me enseñó pronto que la belleza
también puede doler y que caer no significa desaparecer.
Pues en en este gran viaje transitorio se trata de tirar p’alante como los de Alicante, echarle papas y no quedarte dando vueltas en círculos en el vaivén de las diferentes problemáticas, debemos ser proactivos, buscar posibles resoluciones y lucharla, pelearla teniendo la
impalpable e invisible convencimiento de que saldrás de esa caída. Si caes en penas, victimismos y te regodeas en ese azul de la tristeza… vas a perder el rumbo y el norte irremediablemente también, aunque es normal aparecer en ese punto de vez en cuando, se trata de recuperar los mandos lo antes posible y si no pues quédate sentadito a admirar el caos rabioso y divino del arrebol hasta que la tormenta pase. Toma de tu mano el ejemplo que te ha regalado la naturaleza cuando la luz y la misma atmósfera están en pleno forcejeo. No te pares ante esa incertidumbre, aguanta, direcciona, yo sé que tú eres brava.

RELATO DEL TALLER DE:
Taller de Autobiografía

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Esta entrada tiene 7 comentarios

  1. Baltasar Campos Martínez

    La persona que tiene un corazón muy bello y lleno de alegría lo demuestra con las palabras tan bonitas. Es un relato lleno de vida y fuerza como tú sola eres. Gracias por demostrar lo hermosa que es la vida.

  2. Babacar Tandine

    Inspirador, super bien redactado y escrito desde el corazón, no pares nunca.

  3. Natalie

    Me ha encantado el relato!!!! Felicidades por este escrito, vamos por más y me ha dejado una gran lección, gracias por ello.

  4. Alba

    Muy inspirador. Me ha hecho reflexionar y actuar; una gran lección para aplicar en el día a día. ¡Enhorabuena y gracias por seguir inspirándonos!

  5. Jose Angosto

    Belen, me ha gustado mucho tu relato, lleno de belleza, fuerza y pasión.
    Un precioso regalo de la naturaleza que has traspasado al día a día de la vida. Muchas gracias.

  6. Jose Angosto

    Belen, me ha gustado mucho tu relato.
    Como has unido un evento natural tan maravilloso con la vida cotidiana,
    Cada vez que vea un arrebol me acordaré de ti y de tu relato.
    Sigue escribiendo.
    Te mando un súper beso.

  7. Oscar

    Un relato inspirador me encanta …volveré a leerlo más veces un beso

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