PITU Y EL GRAN TESORO

Por M. José Amoros

Había una vez un conejito llamado Pitu.

Pitu vivía con su mamá conejo, su papá conejo y su hermana conejo en una linda casa bajo un árbol, en el centro del bosque.

El conejo tenía ojos verdes, pelo corto y gris y la cola redondita y blanca. Sus orejas eran grandes, cosa que le venía muy bien para poder escuchar todos los secretos del bosque. Sus bigotes eran finiiiisimos. Llevaba gafas, ya que no veía muy bien y se tropezaba a menudo.

Cadamañanasalíadesucasaparabuscarasusamigos:elruiseñorBrubruylaconejita Amelia.

–  Hola, Amelia, hola Brubru. ¿Habéis tenido lindos sueños? Ellos contestaron:

–  Oh, sí, yo he soñado que volaba en una nube muy muy alto – decía Amelia.

–  Yo he soñado que viajaba en un coche de bomberos con la sirena puesta – decía Brubru.

–  Oh, qué maravilla. Yo soñé que era el capitán de un barco pirata – les dijo Pitu.

Mientras iban paseando y hablando de sus sueños por el bosque, Pitu vio a alguien que estaba en la orilla del rio. Vestía con pantalón y camisa negra y llevaba un gran sombrero.Ensucarasepodíaverunagrancicatrizysupiernaeraalgoextraña,parecía de madera.

 

¡ERA UN PIRATA! ¡Y NO ESTABASOLO!

 Pitu y sus dos amigos se acercaron sigilosamente para poder escuchar lo que decían. Los piratas hablaban de un lugar donde había un graaaaaan tesoro.

Pitu y sus amigos se miraron con cara de asombro.

–  Ohhhh, qué maravillas tendrá ese tesoro – dijeron los tres a la vez. Pitu dijo a sus amigos:

–  Vamos a seguirles y así podremos saber dónde lo guardan. Y así lo hicieron.

Subieron al barco y se escondieron debajo de una caja que olía a pescado. Menos mal que tenía agujeros y podían respirar y también observar lo que pasaba a su alrededor.

Estuvieron en el barco escondidos, hasta que un día llegaron por fin a una playa.

Pitu, Amelia y Brubru bajaron cuando nadie les podía ver y siguieron a los piratas. Pitu iba delante y les dijo a sus amigos:

–  ¡MIRAD! Se están metiendo en una cueva. Los tres fueron corriendo y Amelia tropezó.

–  ¡CUIDADO, AMELIA! Nos van a oir.

–  Vamos despacio para no hacer ruido – dijo Pitu.

Y así fueron caminando hasta llegar a una gran roca donde se escondieron. Los piratas reían, saltaban y bailaban contentos de ver su tesoro.

Pitu dijo:

–  ¿Qué es eso que brilla tanto?

–  No sé – contestaron Brubru y Amelia -. Brilla como el sol.

Los piratas se tumbaron para descansar, tanto bailar y saltar les había agotado.

Pitu, Brubru y Amelia se acercaron para poder ver más de cerca aquel maravilloso tesoro.

–  Ohhhhh, mira qué bonito, cómo brilla y qué suave – dijeron los tres.

Como ninguno de ellos sabía qué era, cogieron un poco de aquello que tanto brillaba y se marcharon corriendo corriendo hacia el barco.

Ésta vez se escondieron en un camarote – una habitación del barco – que olía a pies y tuvieron que taparse las narices.

– ¡Puajjjj! ¡Qué olor! –dijeron.

Los piratas llegaron al barco con grandes sacos, los guardaron en las bodegas y partieron rumbo a su destino.

Durante el trayecto los tres amigos tuvieron que buscar la manera de encontrar comida yagua.

Una vez salía Brubru, otra vez Amelia, pero cada vez que salía Pitu a buscar alimento era un gran peligro. Como se había olvidado las gafas en casa, tropezaba y hacía mucho ruido.

Un día el barco se detuvo. Pitusa con su cabeza por la puerta y como tenía unas grandes orejas pudo escuchar que ya habían llegado a su destino.

Pitu y sus amigos se asomaron por una ventana y vieron que estaban cerca de casa. Bajaron por unas cuerdas y se marcharon rápido, alejándose del barco.

Pitu entró en su casa, que tenía forma de seta, y saludó a sus papás y a su hermana. Les contó el gran viaje que había hecho con sus amigos y les enseñó lo que habían encontrado.

–  Mira qué bonito, mamá, mira cómobrilla.

La mamá lo cogió y lo miró detenidamente. Miró de un lado, miró del otro. Pitu le preguntó:

–  ¿Sabes qué es,mamá?

Mamá conejo volvió a mirar detenidamente lo que tenía en sus manos y le dijo aPitu:

–  Son unas piedras mágicas.

–  ¿SIIIIIIIIII? – dijo Pitu-. ¿Y qué poderes tienen? Su mamá le explicó:

–  Si las frotas muy muy fuerte se cumplen tusdeseos.

–  ¡Ohhhh! – dijoPitu.

–   Pero hay una cosa muy importante, para que se cumplan tus deseos tienes que portarte bien y debes ser generoso con losdemás.

Y así ocurrió, cada vez que Pitu frotaba fuerte su gran tesoro brillante se cumplían sus deseos, ya que se portaba bien y era MUYYYYY generoso con todos los habitantesdel bosque.

Si te encuentras algo brillante frótalo y a lo mejor… se cumplen tusdeseos.

FIN

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