UN DÍA EN LA VIDA DE IRMA

Por Soledad Diaz

Seis de la mañana, suena el despertador, Irma ya está un rato despierta pero lo deja sonar y mira el reloj para asegurarse de que ya es la hora de levantarse.

Se pone en pie, comienza su rutina diaria de aseo personal, tareas de hogar y desayuno, mientras recuerda que hoy la recogerá su compañero y entrañable amigo Suliko. Eso le permitirá disponer de un poco más de tiempo y no tendrá que ir caminando al trabajo, para lo que necesita más de media hora. En un hotel.

Cuando Irma comienza a subir las escaleras de entrada, atrás queda ya todo lo que se corresponde con su otro yo.

Amablemente, entra saludando a todos los clientes:
– ¡¡¡ Buenos días, buenos días !!! – con una sonrisa a flor de piel.
– Por favor, necesito hacer el check-out.
– Me podría poner un café?
– Podría avisar a un taxi?

Ella con sonrisa amable y profesionalidad va resolviendo con diligencia y rapidez las situaciones que se van presentando. De pronto, aparece un cliente y con naturalidad Irma le da los buenos días, a lo cual el cliente responde:
– ¡¡¡ Ya veremos cómo son !!!

Irma calla entre sorprendida y pensativa y se pregunta – ¿qué le ocurrirá a este hombre hoy? – Pero ella continúa con sus tareas que son muchas.

Al ratito, Simona, la gobernanta, le dice por el pinganillo:
– He oído al de la 1007 discutir con su mujer, así que no le hagas mucho caso esta mañana.
– ¡¡¡Ahh, bueno!!! responde Irma, entendiendo entonces el por qué de la respuesta del cliente.

Irma, continúa en su recepción, donde todavía tiene montones de papeles por gestionar, reservas que atender y clientes que preguntan, que dicen:
– Quiero reservar una habitación doble con cama grande para dos adultos y un niño.
– A lo que Irma airadamente contesta – Mire Ud, el niño tiene que dormir en su cama, no puede compartir por tema de higiene – y después de contrastar un rato con el cliente por teléfono, que no, que si, finalmente, Irma consigue que el niño duerma en su cama en la misma habitación de sus mayores.

Continúa la mañana con mil incidencias, las camareras:
– Irma por favor llama a la lavandería ¡¡¡Que nos quedamos sin ropa!!!

Entre tanto, aparece la directora:
– Buenos días Irma, ¿qué pasa hoy aquí que hay este lio?

Irma atiende a todo el mundo con amabilidad y sonrisa. Irma calla. Irma es brillante gestionando.

Aproximándose el final de su jornada a las 16.00H, su rostro ya refleja el cansancio de un ajetreado turno pero siempre manteniendo un semblante amable.

Cuando aparece Ingrid, se le ilumina la cara. Momento entonces de dar el relevo mientras su inseparable Suliko la espera para llevarla de vuelta a casa.

Soledad Diaz

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